¿Era broma?
por María Jesús Hernández Elvira
EXPANSIÓN

La semana pasada la jueza Lamela de la Audiencia Nacional acordó, previa petición de la medida por parte del fiscal, prisión provisional y sin fianza para ocho de los nueve exconsellers que fueron llamado a declarar por la posible comisión de delitos de rebelión, sedición y malversación de caudales públicos. Ayer fueron a declarar los seis miembros de la Mesa del Parlament ante el juez del Tribunal Supremo encargado de la instrucción de la causa que se sigue por los mismos delitos contra los aforados, de ahí la competencia del Supremo.

Los miembros del exGovern, en su comparecencia ante la jueza de la Audiencia Nacional, utilizaron como estrategia solamente contestar a las preguntas de sus letrados acogiéndose a su derecho a no declarar, para no enfrentarse a las preguntas tanto la juez como el el Ministerio Fiscal tenían que hacerle para esclarecer los hechos por los que habían sido citados. Con ello provocaron, desde mi punto de vista, que la juez adoptara la medida cautelar que procedía en este caso y en otro cualesquiera en el que el investigado ni colabora con la justicia ,ni renuncia a cesar en la comisión del delito del que viene siendo acusado, y en el que además-por la capacidad económica que tienen- pueden sustraerse a la acción de la justicia. Sin embargo, ayer los miembros de la Mesa del Parlament siguieron una estrategia que, a todas luces, será la más acertada para sus intereses. Y es que no se puede acudir a declarar ante el juez y negarse a contestar pregunta alguna, principalmente porque siempre, siempre, se tiene la opción de dar la propia versión de los hechos. No se puede estar investigado por un delito de rebelión y la tarde antes de ir a declarar firmar un escrito como vicepresidente de una república que se sabe ilegal, por no haber guardado trámite legalizado alguno. No se puede acudir a declarar por una acusación como a la que se enfrentaron los miembros del exGovern y seguir incitando a la población bajo el lema de queremos ser “lliures” como si no lo fuéramos. Y, desde luego, lo que no se puede seguir defendiendo que estamos ante presos políticos porque no existe ningún preso político que haya sido perseguido por haberse alzado “violenta y públicamente” para, entre otros objetivos, “derogar, suspender o modificar total o parcialmente la Constitución “o” declarar la independencia de una parte del territorio nacional”.

Los miembros de la Mesa, vistos los resultados conseguidos por los miembros del exGovern, han optado como estrategia de defensa el reconocer que acatan la decisión de Gobierno respecto a la aplicación del artículo 155 de la Constitución, y que la declaración del pasado 27 de octubre solamente fue de “carácter simbólico”. Es difícil digerir la explicación facilitada porque la ex presidenta-con la anuencia de la Mesa en su conjunto- lleva mucho tiempo desobedeciendo las resoluciones del Tribunal Constitucional de forma reiterada pese a las explícitas advertencias del citado tribunal. Y porque ha sido la expresidenta del Parlament la que facilitó la consumación del delito de rebelión por el que ahora están siendo investigados.

Es por tanto difícil de creer que las explicaciones dadas en sus declaraciones se ajusten a lo que realmente piensan. Pero, por fortuna o por desgracia, el recién renombrado investigado frente al que ya conocíamos de sobra como imputado, cuenta con entre sus derechos el no declarar contra sí mismo. Esto en la práctica se viene reconociendo como el derecho “a mentir”. Si, así es, se tiene cierto derecho a no decir toda la verdad. Y cierto es que la mentira a la que en este caso se han acogido los ex miembros de la Mesa del Parlament deja mucho que desear, porque el proclamado “president de la República” sigue enviando mensajes desde el “exilio” que a simple vista no hacen pensar que la declaración que tuvo lugar el pasado 27 de octubre-retransmitida en todo territorio nacional y del que todos fuimos testigos- fuera de carácter simbólico. El president de la República -permítanme, la mención al conocido anuncio-“de su casa” comparece día sí y día también en calidad de legítimo presidente. Habrá que ver qué credibilidad merecen para el fiscal y el juez las manifestaciones que han realizado los ex miembros de la Mesa del Parlament, en aras a determinar si procede una u otra medida cautelar, porque lo cierto es que este esperpéntico circo que han organizado los miembros del Govern de la Generalitat de Cataluña pues no es coherente anunciar una ruptura a los cuatro vientos y restarle con carácter ulterior toda transcendencia a dicha gesta, so pretexto de no entrar en prisión.

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